Comunión
Algo más que fotos bonitas
Fotografía documental de Comunión


¿Por qué una sesión de
Comunión?
Hay una edad en la que todavía son niños, pero empiezan a dejar de serlo.
La Primera Comunión llega, muchas veces, justo en ese momento de transición.
Después vendrán cambios, crecerán, cambiarán sus gustos, su forma de vestir, de hablar, de relacionarse… y casi sin darnos cuenta, aquel niño que hoy tenemos delante empezará a convertirse en adolescente.
Por eso me gusta pensar en la sesión de comunión como una fotografía de quién es hoy.
No quiero que dentro de unos años recordéis solamente el traje, el vestido o lo guapos que estaban. .Quiero que podáis volver a encontrar en las fotografías su forma de mirar, de reír, sus gestos, su personalidad y esa manera tan suya de ser que quizá con el tiempo cambie.


También quiero guardar algo que para mí es igual de importante: la familia que sois ahora. Las risas con mamá y papá, los juegos con los hermanos, ese abrazo de los abuelos o incluso la complicidad con vuestra mascota.
Cuando dentro de unos años volváis a mirar estas fotografías, espero que no veáis solamente un día especial, sino que podáis volver por un instante a esa etapa de vuestra vida y a la familia que erais entonces.
Y para conseguirlo, no necesitamos fotografías rígidas ni poses perfectas. Necesitamos que ellos sean ellos mismos, que disfruten, que se olviden un poco de la cámara. Yo estaré ahí para guiaros, y guardar todo lo que sucede cuando simplemente esteis siendo felices.
Una sesión antes de la comunión, para disfrutarla en familia y guardar quiénes son hoy.
Puedes elegir cómo quieres recordar esta etapa.
Acompañaros durante su gran día para contar todo lo que sucedió, incluso aquello que vosotros no pudisteis ver.
tU DÍA ESPECIAL
¿Cómo transcurre la sesión?
No empezamos con el traje de comunión ni con una cámara delante esperando que sonría.
Empezamos tranquilos.
Si iniciamos la sesión en el estudio, lo primero es que descubran el espacio, conozcan los escenarios y se familiaricen conmigo. Comenzamos con unas fotografías en la cama, sin el traje de comunión, para que poco a poco se relajen y se olviden de que hay una cámara.
Después llega el momento de ponerse el traje y comenzar con las fotografías de comunión. Vamos recorriendo los diferentes escenarios del estudio, pero sin seguir un guion de poses perfectas. Hablamos, ponemos música, jugamos y dejamos que surjan esas expresiones y gestos que hacen que cada niño sea diferente.
Y, por supuesto, la familia también forma parte de la sesión.
Me gusta fotografiarles con sus padres, sus hermanos y, si forma parte de vuestra familia, también con vuestra mascota.
Porque algunas de las fotografías que hoy parecen simplemente bonitas serán, probablemente, las que más valor tengan dentro de unos años.

Si el tiempo nos acompaña, salimos al exterior para continuar la sesión. Podemos hacerlo con el traje de comunión o cambiarnos y hacer una parte más informal y familiar.Esta última parte me gusta especialmente. Dejamos a un lado la formalidad de lacomunión y volvemos a ser simplemente una familia disfrutando juntos. Y es curioso, pero muchas veces son precisamente estas fotografías las que después elegís para ampliar y llenar vuestra casa de recuerdos.No busco que vuestro hijo pose perfecto. Busco que, cuando veáis las fotografías, lo reconozcáis.
¿Dónde hacemos la sesión?
Empezamos en mi estudio de luz natural, un espacio pensado para que los niños puedan sentirse cómodos, moverse y disfrutar.
Después, si el tiempo y la sesión lo permiten, me gusta salir al exterior.
Normalmente trabajo en localizaciones cercanas al estudio, pero no tengo problema en desplazarme si tenéis un lugar especial en mente.
Porque para mí, estudio y exterior no son dos sesiones diferentes.
Son dos maneras de contar quién es vuestro hijo y cómo es vuestra familia en este momento.

Vestuario y atrezzo
No necesitas preparar un vestuario complicado para la sesión. Lo más importante es que te sientas tú misma.
Podemos combinar diferentes prendas y estilos dependiendo del lugar donde hagamos las fotografías.
En casa, por ejemplo, me gusta especialmente trabajar con lencería porque permite mostrar la barriga y la transformación de tu cuerpo de una manera sencilla y natural.
También podemos incorporar prendas más cotidianas, tejidos, camisas, vestidos... y, por supuesto, aquello que tenga un significado especial para vosotros.
Y no olvidemos los pequeños detalles. Una ecografía, sus primeros zapatitos, esa primera ropita que habéis elegido, algún objeto que ya esté preparado para su llegada...
La sesión puede durar aproximadamente una hora
Son pequeños recuerdos de una espera que dentro de unos años os llevarán directamente a este momento.
Mis historias
¿Cual es tu sesión?
Si no lo tienes claro ahora, lo puedes decidir después.





